Cinco claves para entender a China

  • 8 noviembre 2012
Funcionarios del gobierno chino en una fiesta de gala

Resumir en unas pocas palabras un país milenario con casi 1.400 millones de habitantes, una lengua nacional y otros 292 idiomas en uso puede parecer una aventura temeraria.

El brillante escritor chino Yu Hua lo intentó en su libro "Shige cihui li de Zhongguo" ("China en diez palabras").

De cara al cambio de guardia del Partido Comunista China, BBC Mundo se basará en cinco conceptos de Yu Hua para describir esta sociedad.

Una sociedad que pasó de décadas de guerra civil e invasión extranjera a uno de los experimentos más radicales de revolución comunista, seguido de una restauración capitalista, siempre bajo la dirección de un partido que sigue reivindicado a Mao Tse Tung como padre de la patria.

1. Linxiu/lindao: líder

Con la muerte de Mao en 1976 y de Deng Xiao Ping en 1995, China pasó del liderazgo unipersonal al colectivo.

En la China de Mao Tse Tung, Linxiu, sólo era el Gran Timonel.

Según recuerda el autor de "China en 10 palabras", en los desfiles monumentales del día nacional en la plaza de Tiananmen, sólo una persona saludaba con la mano a la multitud: Mao.

Los dirigentes que se hallaban a su lado simplemente sonreían o hablaban. Durante la Revolución Cultural (1966-1976) pudieron hacer un movimiento similar al saludo que hacía Mao, pero en la mano tenían el Libro Rojo, prueba de su fidelidad al pensamiento del Gran Timonel.

Con la muerte de Mao en 1976 y de Deng Xiao Ping en 1995, China pasó del liderazgo unipersonal al colectivo de los nueve miembros del Comité Central.

En las conferencias de prensa –dice Yu Hua– los nueve líderes saludan al mismo tiempo.

Al mismo tiempo, en el seno de una sociedad que décadas atrás consideraba sacrílego cualquier cuestionamiento de la autoridad de Mao, han aparecido líderes por doquier. Hay líderes de la juventud, de la niñez, futuros líderes, líderes de la innovación, de la inmobiliaria y la empresa, entre otros.

¿Alentadora y desatendida señal democratizadora china o inevitable decadencia caricaturesca del culto a la personalidad?

2. Geming: revolución

Pocos términos son más clave y polémicos que el de revolución.

El concepto fue el pilar de infinitos debates desde la toma de poder comunista en 1949 hasta la trágica epopeya de la Revolución Cultural que pareció llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

En nombre de la revolución, por ejemplo, durante el Gran Salto Adelante lanzado en 1958 para "sobrepasar al Reino Unido, alcanzar a Estados Unidos", China se abocó a una carrera frenética para fundir acero.

En nombre de la revolución, el país se concentró en una carrera frenética para fundir acero.

La campaña fue un éxito –se produjo el doble de acero que en 1957– pero al menos una tercera parte no servía para nada por negligencia técnica en la producción.

Según Yu Hua, lejos de desaparecer con el giro pro capitalista de Deng Xiao Ping, este tipo de proyectos colosales es el corazón del espectacular desarrollo de las últimas dos décadas.

Grandes carreteras que parecen apuntar a un futuro eterno tienen apenas tráfico. Yu Hua nombra dos en el norte del país. Este cronista vio una en la única provincia despoblada que tiene China, Xinjian: por la anchísima superpista de una zona rural no circulaba ningún coche.

En los 500 kilómetros de costa entre Hebei y Tianjin en el norte del país hay cuatro grandes puertos, todos poco utilizados. A pesar de esto, los municipios compiten por invertir en su expansión.

El fantasma de la debacle siempre acecha a estos proyectos faraónicos con una inversión basada en préstamos incobrables, pero las autoridades los reivindican con el mismo fervor con que, durante el Gran Salto Adelante, hablaban de una producción récord de arroz (la hambruna posterior se cobró la vida de millones de personas).

3. Chaju: disparidad/diferencia

Ideológicamente poco se discutió con tanto fervor durante la Revolución Cultural como el tema de la disparidad-diferencia (el término chino chaju" abarca ambas acepciones).

En una sociedad bastante nivelada se buscaban las diferenciaciones más barrocas para proclamar la necesidad de cambio y revolución.

Yu Hua observa que algo similar ocurre en la China actual. Se discute continuamente sobre la desigualdad social, pero la diferencia ahora es que la disparidad es enorme.

En los 30 años de la Gaige Kaifang (política de puertas abiertas–liberalización) de Deng Xiao Ping, el PIB creció cien veces y la desigualdad entre el campo y la ciudad encontró sus máximos porcentajes históricos.

En el Día del Niño, la televisión china entrevistó a pequeños de distintas regiones y extracción social para saber qué regalo les gustaría recibir. Un chico de Beijing dijo que quería un avión Boeing. Una niña de una zona pobre del noreste, pidió un par de zapatillas.

4. Caogen: las bases

El término caogen denota a los grupos más excluidos de China.

De estas bases sociales surgió uno de las carreras políticas más meteóricas de la Revolución Cultural.

Al comienzo de la revolución, Wang Hongwen era un guardia de seguridad de una fábrica textil de Shanghái.

En noviembre de 1966 fundó junto a otros obreros una de las más famosas organizaciones militantes de una época saturada de agrupaciones políticas.

La Organización de Trabajadores Revolucionarios de Shanghái fue el trampolín que lo llevó siete años más tarde, en el X Congreso del Partido Comunista, a aparecer flanqueando, junto a Zhou Enlai, al mismo Gran Timonel, Mao Tse Tung.

Wang Hongwen leyó en el Congreso el "Informe de la Revisión de la Constitución del Partido", un documento de extraordinaria importancia para alguien de 38 años que no había protagonizado las batallas épicas de la Revolución.

Pero nada dura. Cuando Mao murió tres años más tarde, Wang Hongwen fue arrestado como parte de la Banda de los Cuatro y condenado a cadena perpetua por la "organización de una contrarrevolución".

Cuando murió a los 57 años de cáncer, sólo su esposa y su hermano asistieron a la cremación.

Según Yu Hua, la China pro capitalista está llena de estas historias de éxitos meteóricos seguidos de vertiginosa caída en desgracia.

El caso de Huang Guanyu es tan emblemático como el de Wang Hongwen.

Huang Guanyu salió de un barrio pobre de un villorio en Guangdong y se convirtió en el hombre más rico de China con una fortuna de 43 mil millones de yuanes (US$7.000 millones).

En noviembre de 2008 fue arrestado por fraude financiero. En 2010 la Corte lo sentenció a 14 años de prisión por soborno, operaciones ilegales y uso de información privilegiada.

Según el dicho chino, "la gente le teme tanto a la fama como los cerdos a la gordura"

En Occidente este dicho sería entendido como una ironía: la gente no teme la fama, los cerdos no temen la gordura.

En China significa que la fama invita a la caída de la misma manera que la gordura de un cerdo invita al matadero.

5. Shanzhai: copia/imitación

Una de las quejas eternas de Estados Unidos es la falta de respeto de China por la propiedad intelectual.

Este uso de la copia-imitación se ha convertido en una transgresión irónica y anarquizante.

Tienda de Apple falsa en China
Esta falsa tienda de Apple en China es una muestra de la gigantesca industria del plagio.

La ironía se detecta en el nombre chino de los celulares que lejos de ocultar el plagio busca revelarlo en toda su dimensión. El Nokia chino se llama Nokir, el Samsung es Samsing, el Sony Ericson es Suny Ericcsun.

La gigantesca industria del plagio china desborda los límites tradicionales de lo electrónico. A las cámaras digitales, MP3, consolas de juegos, y relojes se le han agregado medicamentos, detergentes, marcas de leche y de noodles: la producción entera está marcada por esta estafa socialmente legitimada.

El fenómeno va más allá de la economía. En un país en el que el flujo informativo está férreamente censurado, los noticieros que se copian de los oficiales son colgados en internet funcionan como una crítica encubierta a la censura.

Cuando el mismo Hu Yua confrontó a un periodista que había publicado una entrevista con él, a pesar de que nunca se habían visto, el periodista le contestó muy suelto de cuerpo que era una "entrevista copia".

"Esta es nuestra realidad", comenta Hu Yua, "siempre y cuando uno pueda justificar una acción ilegal como una copia, queda legitimado ante el tribunal de la opinión pública".

Contenido relacionado