Científicos juegan a la lotería para salvar sus proyectos en España

  • 7 diciembre 2012
Científico
Cada vez más escasa inversión en ciencia en España

Hubo un tiempo en España, no hace mucho, en el que la inversión en ciencia crecía: eso que en este país llaman siglas I+D+I (Investigación + Desarrollo+ Innovación) llegó a superar el 1% del PIB.

Eso la convirtió en el décimo país del mundo en publicaciones científicas y el noveno que más investigadores produce, según la publicación Scientific American.

Durante la administración de Rodríguez Zapatero hubo, incluso, un Ministerio de Ciencia e Innovación, enteramente dedicado al tema.

Hoy es una subsecretaría del Ministerio de Economía y Competitividad pues, con la merma general, vino la caída en picada: primero, en 2008, se estancó la inversión pública en ciencia y luego se redujo, da cuenta Ana Fernández, experta en políticas públicas sobre ciencia y tecnología.

El presupuesto de 2012 dedicado a Investigación y Desarrollo en general terminará con 25% de ingresos menos que el año pasado.

Sin embargo, los científicos no se dan por vencidos y buscan formas alternativas, que incluyen hasta el azar, para mantener sus proyectos vivos, como comprobó BBC Mundo.

Alcancías

Silvia Sanz

Puso alcancías en comercios locales, organizó comidas solidarias, vendió números de lotería, hizo mercados... Cristina Ponce, la madre de una adolescente diabética, recurrió a todo lo que se le ocurrió para recoger dinero suficiente para que una científica que podría aliviar a su hija continuara su trabajo.

Se trata de Silvia Sanz quien, como contratada postdoctoral investiga la diabetes: estudia una molécula que puede ayudar a regular el páncreas.

Su caso resonó en los medios a principios de 2012, porque había sido despedida, junto con otras 113 personas, del Instituto Príncipe Felipe de Valencia.

Ponce, la madre de una adolescente diabética, logró recaudar US$10.110 que ayudó a recontratarla.

"Lograron recontratarme por cinco meses, pero como salió en prensa, mucha gente donó dinero suficiente para continuar. El contrato se me acaba a finales de diciembre y espero tener más financiación para seguir", cuenta Sanz.

Hoy el Proyecto Paula, dice Ponce, ha recogido US$98.477 que ayudan al trabajo del Instituto Clínico de Valencia y que, espera ella, sirvan también para contratar "un ayudante de investigador y otro científico" en la línea de investigación de Sanz.

Lotería

Luisa Botella

Luisa Botella juega siempre los premios grandes de la lotería. Lo mismo hace la Asociación HHT con un terminal para el premio gordo de navidad, con cuya venta ganaron ya casi US$4.000.

Botella dirige la investigación en el Centro de Investigaciones Biológicas, adjunto al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la HHT, una patología que altera las células de las paredes de los vasos sanguíneos y los vuelve frágiles: por eso, estos pacientes sangran, sobre todo por la nariz.

La HHT es una de las enfermedades raras que afectan, según la OMS, a cinco de cada 8.000 a 10.000 personas. En España han diagnosticado a casi 600 familias.

En 2010, hubo un recorte de personal de 40% de todos los grupos de investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras, y Botella perdió a su técnico de laboratorio.

Participó entonces en verano en el programa de concursos Atrapa un millón, ganó US$19.695, y los entregó a la Asociación HHT, para recontratar al técnico por un año.

Su proyecto está en Vorticex.org, una plataforma de crowdfunding y crowdsourcing (financiación y participación colectivas) creada por Ana Fernández, experta en políticas públicas sobre ciencia y tecnología "como una fuente complementaria" de apoyo la ciencia: los interesados presentan sus proyectos que son publicados en la plataforma para recibir donaciones de los internautas.

Botella aspira conseguir US$48.582 por este medio, para contratar a una persona más.

Campaña

José Antonio López

La experiencia de José Antonio López no fue muy afortunada. El director de cultura científica del centro de biología molecular Severo Ochoa, investiga el efecto del virus del herpes en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que afecta a más de 700.000 pacientes en España.

Ante la crisis, López recurrió a una estrategia algo más tradicional: hacer una campaña aprovechando el apoyo de la Fundación Alzheimer España para pedir ayuda por internet.

La meta era recoger US$13.130 a través de depósitos bancarios, para contratar a un científico, pero no llegaron a los US$1.313.

Sin embargo, han logrado para su equipo de cuatro personas un "colchón económico" por la vía pública: US$39.390 para tres años.

"Así funciona la ciencia ahora mismo en España. No hay previsión más allá de cuatro o cinco meses y lo vamos viendo muy pasito a pasito. El gobierno sigue sin darse cuenta de que en época de crisis, solo el motor de la innovación y la apuesta firme por la ciencia puede arrancar la locomotora del progreso".

Inversión privada

José Manuel Galán

José Manuel Galán no esperó a que los problemas llegaran. Consciente de que su quehacer suele ser la cenicienta de la Ciencia, prefirió prevenir que curar.

Está contratado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, una entidad estatal, pero su proyecto ha contado con financiación privada desde que empezó, hace 11 años. Se llama Djehuty, el nombre de un general del antiguo Egipto en cuya tumba y alrededores excavan, en Luxor. Cada año hacen divulgación científica de nuevos hallazgos.

"Como el proyecto es muy visual, muy vendible, pensamos que habría una oportunidad de aprovechar esa circunstancia, el impacto mediático que un proyecto en Egipto puede tener, para conseguir financiación privada", cuenta.

Frente a los otros casos, parece privilegiado, no afectado por la crisis. Pero lo que hizo Galán fue adelantarse, dice.

"No se ha visto afectado, porque está afectado desde el comienzo. En investigación, las Humanidades estamos, no a la cola, sino en un vagón que se ha soltado del tren. Y en concreto para proyectos de excavación en el extranjero, el dinero público es muy escaso. En vez de pelearme por unas migajas, busqué financiación en condiciones en la empresa privada", matiza Galán.

De hecho, afirma que la inversión privada ha subido. Cuentan con US$155.000 para dos contratos en el CSIC, los viajes a Egipto y 100 trabajadores allí.

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